«Alrededor de Jack el Destripador se creó un marketing interesado»

MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) –

El historiador y periodista Juan de Oñate Algueró publica ‘Summa mortis’ (Larrad Ediciones), un ‘thriller’ que busca resolver una serie de asesinatos en el Madrid actual al estilo de Jack el Destripador y con la ‘inspiración’ de cuadros del artista Walter Sickert, a quien se le vinculó con el conocido homicida.

«Creo que no se va a saber nunca quién fue Jack el Destripador y además no interesó que se supiera quien fue, porque se generó a su alrededor una especie de márketing interesado para mucha gente», ha señalado en una entrevista con Europa Press el director de la Asociación de Periodistas Europeos.

«Los medios de comunicación vendieron lo que no habían vendido nunca a raíz de su existencia y, de hecho, algunas de las cartas que supuestamente mandó se comprobó que estaban hechas por los propios periodistas. Fue una sobreexplotación de su imagen», ha señalado De Oñate, quien además juega con la posibilidad de un suceso similar en la actualidad.

«Un Jack el Destripador hoy en día sería un drama, porque con las redes sociales cundiría el pánico de manera absoluta», ha señalado, reconociendo que el hecho de que «hayan desaparecido los filtros periodísticos» permite generar todo tipo de informaciones que normalmente no serían publicables.

En ‘Summa mortis’ confluyen los devenires de tres personajes conectados de alguna manera por el pasado y los crímenes: la historiadora Paula Fierros –convencida de que Jack el Destripador y Sickert eran la misma persona–, el inspector de polícia Gonzalo Burdiel y el influencer Sito Orozco.

De Oñate, quien reconoce «una pequeña obsesión» con el mundo del arte al igual que su protagonista, se encontró con la relación entre Sickert y el Destripador y lo consideró un buen inicio de novela. «Nunca afirmaría rotundamente que eran la misma persona», ha apuntado el autor madrileño, quien no obstante sí califica de «oscuro» a Sickert.

«Se dedicaba a perseguir a Jack el Destripador, a pintar la habitación en la que estuvo o los crímenes que cometió y esa obsesión y vinculo existen, están documentados», ha indicado. Sickert fue un pintor impresionista de finales del siglo XIX que «si no hubiera tenido ese gancho, habría pasado desapercibido a todos».

Aprovechando estos vínculos como hilo conductor, De Oñate escribe una intriga en la que surge de nuevo la figura del asesino en serie que se inspira en el arte para matar. «El arte está en todo, incluso cuando hablas de un tipo de asesinatos, aunque pueda parecer una locura: esa figura del psicópata inculto y loco no digo que no exista, pero desde luego que no es la única», ha explicado.

Respecto al debate que existe en torno a la ética de los artistas, De Oñate ha defendido que una obra de arte «es independiente de quien la realice». «Una obra puede ser maravillosa y estar hecha por un autentico mastuerzo. Hay que identificar las acciones artísticas y no a las personas, porque no se puede pretender la ejemplaridad por el mero hecho de ser un personaje público», ha lamentado.

También ha hecho un aparte para analizar la presencia de los ‘influencers’ en la vida pública. «Muchos explican cómo tenemos que ser felices o qué es lo que nos tiene que gustar para que nos podamos desarrollar y eso es dramático. Vivimos una vida en la que estamos acelerados», ha concluido.

Juan de Oñate presentará el próximo miércoles 18 de mayo su segunda novela ‘Summa Mortis’ –tras la publicación de ‘El efecto Peruggia’– en la Fundación Carlos Amberes de Madrid.

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