«No hay que esperar obras en la feria que digan ‘No a la guerra'»

   Admite que es complicado que las políticas de igualdad revaloricen obras de artistas mujeres aunque sí hay más interés por ellas

   Considera «un poco fuera del ADN» de la feria que puedan entrar en ella obra de maestros antiguos como Velázquez o Caravaggio

   MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) –

    La directora de la feria de arte ARCOMadrid, Maribel López, ha defendido que el arte contemporáneo ya es «muy político», si bien entiende que no se pueden esperar reivindicaciones «inmediatas» como un ‘No a la guerra’, porque «eso sería literal y el arte se explica de otros modos».

   ARCOmadrid 2022 volverá a sus fechas habituales de febrero –del 23 al 27 de este mes en Ifema Madrid– tras la excepción que supuso la anterior edición en julio del año pasado debido a la pandemia y con un «riguroso protocolo» de seguridad sanitaria que incluirá la exigencia del certificado Covid y el uso obligatorio de mascarillas FFP2.

   «Una cosa es hacer una declaración de una persona verbalmente, pero el arte no puede enmarcarse en un segundo en el tiempo, no traduce ‘inputs’ inmediatos. No debemos esperar un ‘no a la guerra’, seguramente haya muchas obras que nos expliquen por qué ‘no a la guerra’, pero no que nos digan ‘no a la guerra'», ha defendido en una entrevista con Europa Press la directora, al hilo del conflicto entre Ucrania y Rusia.

   López ha reiterado que el arte «se explica de otros modos» a los de otras disciplinas creativas, alejado de lo «inmediato». «No esperamos de un libro que se tarda tanto tiempo en escribir que nos hable del instante presente. La obra de arte es igual: no se hace en los cinco minutos que dura un gesto«, ha apuntado.

   En cualquier caso, ha reivindicado «lo político» del arte contemporáneo», especialmente cuando las obras «lanzan preguntas». «Es muy político y no le reclamo más, lo que pasa que nunca es literal y puede contar las cosas de un modo más o menos frontal. Pero yo no echo de menos otro discurso», ha señalado.

   De hecho, López ha reconocido que «un momento malo» que ha vivido durante su mandato en Arco fue la polémica surgida a raíz de la obra ‘Presos políticos’ de Santiago Sierra, que llegó a ser retirada de la feria. «Fue un momento malo, pero de estos momentos salen aprendizajes y esto es algo que solo ha pasado una vez«, ha afirmado.

   En cualquier caso, para la edición de este año López adelanta que, a su entender, no habrá «nada que llame la atención a nivel de polémica». «Creo que este año, si tenemos mucha suerte, va a haber muchas cosas muy interesantes y la mirada del visitante se va a dispersar en muchos puntos», ha defendido.

   Ahora que el Museo del Prado se está abriendo a artistas como Picasso, López considera «un poco fuera del ADN» de la feria que puedan entrar en ella obra de maestros antiguos como Velázquez o Caravaggio. «Ahora mismo no, porque nuestras investigaciones van siempre hacia el presente-futuro: los maestros modernos son nuestro punto de arranque», ha apuntado.

NFT, ¿ARTE O MARKETING?

   Lo que sí se espera que habrá son obras NFT, por el momento un total de cuatro –el año anterior hubo tres y la pieza de Solimán López fue una de las primeras obras digitales de este tipo en ser vendidas en una feria de arte–.

   La directora de Arco defiende esta incursión de lo digital en el arte contemporáneo, aunque recomienda «no tener tanta prisa». «El NFT aporta posibilidades que hasta ahora no existían y tiene un potencial increíble, pero no hay que tener tanta prisa por igualarlo inemdiatamente al arte: no hay que confundir el arte con el márketing», ha alertado.

   De nuevo, habrá programas de ARCO que apuesten por obra de artistas mujeres, si bien López ha recordado que la feria «puede enviar mensajes» al resto de galerías sobre los contenidos, pero «no dirigir o mandar en ellos«. En cuanto a si se está revalorizando la obra de las artistas gracias a estas políticas, ha adelantado que «eso es un camino más largo».

   «Dado que las galerías y los comisarios llevan haciendo este ejercicio durante años, eso acaba llegando al mercado. Si todos los agentes están convencidos, el mercado responde y ahora hay mucho más interés por las mujeres artistas. Pero cambiar el valor de una obra que tradicionalmente ha tenido otro, es más complicado, porque se basa en un interés y demanda», ha indicado.

EL PAÍS INVITADO, «COSA DEL PASADO»

   En cuanto a los cambios que espera para próximas ediciones, ha explicado que «lo importante» ahora es centrarse en recuperar ediciones presenciales para ARCOLisboa –ya hay prevista para este mes de mayo–, sin descartar nuevas sedes para el futuro. Lo que sí es «cosa del pasado» es el país invitado.

   «No vamos a hacerlo en 2023, que sería la rotación lógica, y es que la pandemia nos dio tiempo a pensar en ello. La representación nacional ha cambiado, ha cambiado cómo nos comprendemos como lugar. ARCO recoge lo que pasa y ahora es bueno no pensar tanto a qué país nos adscribimos, sino cómo relacionarnos con otros mejor», ha concluido.



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