«Nuestros primeros discos eran tan ‘mainstream’ como lo es hoy el reguetón»

Acostumbrados a componer canciones, admiten que no ha sido nada fácil hacerlo con La chica del espejo. Los chicos de La Oreja de Van Gogh ponen voz este año a la lucha contra el cáncer de mama con una canción inédita -desde el viernes en las plataformas digitales- que está llamada a ser un himno para la causa y cuyos beneficios irán destinados a la Asociación Española Contra el Cáncer. Cercano como de costumbre, el grupo habla de su miedo ante un tema tan sensible y hace balance de sus dos décadas en la música.

¿Cómo surge la idea de ‘La chica del espejo’?
Como una propuesta de cara al concierto Por Ellas para la contra el cáncer. Escuchamos muchos testimonios, buceamos mucho en la situación de lo que es en sí luchar contra el cáncer y de ahí escribimos un montón de música para quedarnos, finalmente, con esta canción. Ha sido de las canciones que más nos ha costado componer por ser un tema tan sensible. Nos temblaba la mano al escribir.

¿El proceso de creación ha sido distinto?
La manera de hacer música siempre va a ser la nuestra. No podemos imitar y solo conocemos una. La inspiración nos ha venido de tratarse de un reto, de escuchar testimoncios, ideas, sensaciones de las mujeres que pasan por esta enfermedad. Todo eso está plasmado en la canción a través de la historia de dos viejas amigas que se reencuentran y una de ellas padece cáncer.

¿Y de interpretación?
LEIRE: Sí. Tiene una carga emocional importante.

¿Qué esperan de esta canción?
Que sea algo muy especial. Ya nos está pasando, nos están llegando decenas de testimonios de gratitud.

Ya tienen experiencia en hacer una canción solidaria gracias a ‘Estoy contigo’, acompañados de muchos colegas de profesión… ¿Emociona?
Sí, mucho. No hubo ningún ‘no’ cuando les pedimos participar en ella. Emociona tanta solidaridad, tanto de los artistas como del público.

Pero, ¿hacen ‘casting’?
¡No! (risas). Llamamos a la gente con la que más afinidad tienes y nadie dijo que no. De hecho, llegó un momento en el que Sony, la compañía, nos dijo que ya no podía haber más colaboraciones en la canción porque no quedaban frases para cantar.

Hablando de colaborar, ¿Con quién les gustaría hacerlo?
LEIRE: ¡Con un montón de personas! Cosas imposibles, como Freddie Mercury, que ya sabemos que nunca ocurrirá. Generalmente, en las colaboraciones manda ma música y, si lo que surge, es bonito, se lleva a cabo. Cuando la música no te mueve, no se suele participar.

Se cumplen 20 años de su primer disco, ‘Dile al sol’. ¿Qué balance hacen?
¡Muy mal! (risas). No, en serio, es alucinante. Y nos damos más cuenta ahora que cuando lo estábamos viviendo. Un grupo de amigos que, por casualidad, acaban grabando un disco… y te cambia la vida. La música era nuestro hobby y ha acabado siendo nuestra vida. El balance es brutalmente positivo.

¿Cuál es el secreto de las letras de LOVG, que enganchan tanto?
¡No lo sabemos! Ojalá tuvieramos una clave porque así todo lo que hiciéramos sería un éxito. Creemos que gran parte de la identidad del grupo es que no somos unos virtuosos de nuestros instrumentos ni tenemos una mentalidad de artistazos. Somos algo así como unos intrusos, hacemos música de la manera en que la haría un aficionado. No tenemos ese trazo tan de productor y de superinstrumentista, que hacen una música que suena muy bien pero que a veces tiene mucha frialdad. Además, cuando nos ponemos a componer nos movemos siempre desde el respeto. Creemos que en eso hay una parte de honestidad que le llega a la gente.

Ahora se lleva un estilo de música que busca un éxito inmediato, pero quizá efímero…
Sí. Son modas. Pero bueno, nuestros primeros discos, Dile al Sol y El viaje de Copperpot, eran tan mainstream (tendencia) como hoy lo es una canción de reguetón. ¡Y nosotros seguimos haciendo lo mismo! Al final, siempre ha habido música de baile, ligera… Hay sitio para todo. Es verdad que nosotros seguimos pensando en el disco como obra y fotografía del momento. Contamos en 10 o 12 canciones dónde estamos. Las canciones sueltas difuminan un poco dónde está el artista. Somos conscientes de que vamos a la contra de la industria, pero no nos importa. Ya hemos vivido toda esa etapa de la locura, el éxito y el estar de moda. Estamos viviendo otro momento.

¿Uno más relajado?
Sí. Disfrutando más, dando una dimensión más profunda a todo. Tuvimos una etapa en la que iba todo a tal ritmo que no sabíamos si éramos conscientes de todo lo que estaba pasando. No sabíamos si era una forma de protegernos o estábamos muriendo de éxito. No asimilábamos lo que nos pasaba. Ahora, con 40 años y desde la perspectiva, nos subimos a un escenario siendo plenamente conscientes de lo que es y del respeto que conlleva. Y eso nos lleva a estar más tranquilos.

¿Ya no hay obsesión por los números?
¡Nosotros nunca lo tuvimos! Con los primeros discos hacíamos día sí y día también conciertos por todo el mundo. Había semanas que ibas zombie y tenías que mirar en la tarjeta del hotel en qué país estabas. Era tan grande lo que pasaba que te dejabas llevar por la inercia. Este año hemos hecho 120 conciertos, ojo, pero es completamente diferente.

¿Qué opinan del tema ‘mariconez’?
Se dimensionó demasiado y el programa [Operación Triunfo] no estuvo rápido de reflejos. Todos estamos de acuerdo en que nos parece un signo de salud y muy positivo para la sociedad el hecho de que a la juventud le chirríe ciertos conceptos. Nosotros hemos nacido en otra época, en otro contexto, con otra realidad sociocultural y es bueno el debate que abren las nuevas generaciones. Ahora bien, también entendemos que hay que contextualizar la canción, por lo que, desde la visión del autor, no modificaríamos la obra. Elegir otra canción habría sido la alternativa que nosotros hubiéramos planteado.

¿No se animan a participar en algún ‘talent’?
Qué va. Creemos que hay mucho más que perder que ganar. La gente descubre a la persona que hay detrás del cantante y eso, a veces, no es del todo bueno. Puede ser muy peligroso. Que te metas en la casa de la gente todas las semanas no tiene por qué ser positivo, incluso puede ser contraproducente. Además, pensamos que hay que valer para eso. Para enganchar en televisión hay que tener algo que, consideramos, nosotros no tenemos.

¿Qué opinan de la polémica con Amaia Montero, las críticas a su físico y sus respuestas?
Como se toma cada uno lo que lee o escucha es tan personal… Cuanto más controvertido seas, más alabanzas recibes, pero también más críticas. Depende de cuánto quieras jugar. Amaia tiene mucha pesonalidad y carisma, para bien y para mal. Ella es así. Y, evidentemente, se ha sentido ofendida y ha respondido. En nuestro caso, sí estamos pendientes de las redes, pero es verdad que no suelen meterse con nosotros. Somos muy aburridos mediáticamente hablando. Pero, cuando lo hacen, no solemos responder. También es verdad que, en nuestro caso, el grupo siempre protege, es una especie de colchón ante la crítica.

¿Y nunca han tenido ganas de contestar?
LEIRE: Alguna vez sí. He de reconocer que hace diez años, cuando entré en el grupo, fue un momento difícil. Pero es eso, todo depende de ti, es muy personal la capacidad que tiene cada uno para gestionar las cosas. A mí me sirvió no leer, aislarme de las redes.

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